El balance de la situación mundial es amargo: China busca un orden mundial chinocéntrico, Estados Unidos está liquidando su democracia, los regímenes autoritarios avanzan y la sociedad civil no parece oponer mucha resistencia. Ante este desolador panorama, Europa debe pensar en volar sola y más unida. Es cuestión de supervivencia
La invasión rusa de Ucrania ha provocado, entre otras cosas, una percepción tardía entre la población europea de la profunda transformación que se está produciendo en la situación mundial. No obstante, ese cambio llevaba ya tiempo gestándose a consecuencia del declive de Estados Unidos, la superpotencia del siglo XX. Una señal de alarma ya fue el giro repentino en el estado de ánimo de la sociedad civil estadounidense tras el 11 de septiembre de 2001. Este cambio de actitud que desató el miedo en la población se vio agravado por la retórica del Gobierno del entonces presidente George W. Bush y su implacable y belicoso vicepresidente.

