Sábado, 7 De Marzo : Venerable Madeleine Delbrêl


Es largo, Señor, llegar a comprender que por pura misericordia podemos ser amados, que ninguna estima, ninguna admiración, ninguna confianza puede venir de usted a nosotros sin que ella pase por su misericordia. Es largo, pero llega. Como un niño ciego y sordo, sobre las rodillas de su madre, inmerso en la oscuridad y la soledad, así descubrimos nuestra alma sobre las rodillas de su Providencia. Y de su Espíritu somos investidos, esa mano derecha del Padre, como mano materna, reveladora, educadora, que une a la vida a su hijo. Por pulsión su Espíritu nos guía, por contacto nos anuncia lo que es. Con su cubierta silenciosa, insemina nuestro corazón con semilla de palabras. A las palabras que decimos en nuestra soledad y oscuridad, responde el silencio de su Espíritu, un silencio que nos rodea con su proximidad y nos enseña. Alcanza con saber, que nuestros ojos son verdaderamente incapaces de ver y nuestros oídos sordos a todo lo que usted es.